Los globos de fiesta son artículos indispensables en cualquier celebración de cumpleaños. Su uso decorativo en eventos proporciona una imagen festiva y por supuesto, no hay nada mejor que romperlos con una aguja, al final del evento. Sus orígenes se remontan al siglo XIV, en donde los niños en Europa a veces jugaban con vejigas de cerdo infladas. Sin embargo, el primero que diseñó un globo de goma fue el físico y químico británico Michael Faraday quien, por cierto, es mejor conocido por sus estudios e inventos en el área del electromagnetismo y la electroquímica.

Se dice que Faraday estaba haciendo experimentos con gases y necesitaba un contenedor para mantenerlos de manera estable y segura. Para ello, inventó una bolsa fabricada con caucho o látex, que es un material obtenido del árbol sudamericano Hevea brasiliensis (árbol de caucho), el cual da una savia que se solidifica al contacto con el aire. Esta bolsa de caucho era muy elástica y se expandía cuando se llenaba con los gases. Al usar el gas hidrógeno, se volvía extremadamente liviana, lo cual le daba propiedades ascendentes.

Pasado el tiempo, Thomas Hancock inventó un proceso para verter la goma de caucho en moldes para crear figuras específicas, y después comercializó globos con una botella de solución de goma y una jeringa de condensación. Así, la venta de globos al público había nacido.